jueves, 4 de noviembre de 2010

viajes de exploracion de los europeos de el siglo xv al xvl

En este tema lo primero que veremos seran los personajes que ayudaron a descubrir America:
Cristóbal Colón
Descubridor de América (Génova?, 1451 - Valladolid, 1506). El origen de este navegante, probablemente italiano, está envuelto en el misterio por obra de él mismo y de su primer biógrafo, su hijo Hernando. Parece ser que Cristóbal Colón empezó como artesano y comerciante modesto y que tomó contacto con el mar a través de la navegación de cabotaje con fines mercantiles.
En 1476 naufragó la flota genovesa en la que viajaba, al ser atacada por corsarios franceses cerca del cabo de San Vicente (Portugal); desde entonces Colón se estableció en Lisboa como agente comercial de la casa Centurione, para la que realizó viajes a Madeira, Guinea, Inglaterra e incluso Islandia (1477).
De unos y otros le vino a Cristóbal Colón la idea de que la Tierra era esférica y de que la costa oriental de Asia podía alcanzarse fácilmente navegando hacia el oeste .

Vasco da Gama
Navegante portugués (Sines, Alentejo, 1469 - Cochin, India, 1524). En 1497-99 descubrió la ruta marítima que unía Europa con Asia bordeando el sur de África, con lo que puso las bases para la construcción del Imperio portugués en Oriente, enriqueció a su país, debilitó la presencia musulmana en el océano Índico y desplazó las rutas comerciales del Mediterráneo hacia el Atlántico.
Da Gama completó así la empresa colectiva de exploración que habían impulsado los portugueses desde tiempos de Enrique el Navegante y que había llevado a Bartolomeu Dias a doblar el cabo de Buena Esperanza en 1488. La expedición de Da Gama, compuesta por cuatro barcos, no bordeó la costa africana occidental -como era costumbre-, sino que se adentró en el Atlántico navegando hacia el sur desde Cabo Verde y girando luego al este para alcanzar el extremo sur del continente. Desde allí remontó la costa africana oriental hasta la actual Kenia, desde donde un piloto hindú le condujo a Calcuta (1498).
El éxito de aquel viaje hizo que el rey encomendara a Da Gama una nueva expedición a la India en 1502, con una misión de represalia por los ataques que habían sufrido los hombres de Cabral; empleando la fuerza con extrema crueldad, Da Gama asentó en aquella ocasión el dominio comercial portugués sobre la India. Fue ampliamente recompensado por el rey y en 1524 volvió a la India como virrey, cargo en el que murió.

(Oporto, 1480-Mactán, Filipinas, 1521) Explorador y navegante portugués. Miembro de la nobleza portuguesa, estudió náutica y cartografía en Lisboa. A los veinticinco años, integró la expedición a la India mandada por Francisco de Almeida. En su siguiente viaje, esta vez a Marruecos y bajo las órdenes del duque de Braganza, resultó herido.

Fernando de Magallanes
(Oporto, 1480-Mactán, Filipinas, 1521) Explorador y navegante portugués. Miembro de la nobleza portuguesa, estudió náutica y cartografía en Lisboa. A los veinticinco años, integró la expedición a la India mandada por Francisco de Almeida. En su siguiente viaje, esta vez a Marruecos y bajo las órdenes del duque de Braganza, resultó herido.
El monarca portugués, Manuel I el Afortunado, que disponía de un informe desfavorable acerca de la conducta de Magallanes en esta última misión, rechazó por dos veces un proyecto del marino para explorar nuevas rutas hacia Oriente, por lo que aquél decidió probar suerte en España. Llegó a Sevilla en octubre de 1517 y desde allí se dirigió a la corte, que a la sazón se encontraba en Valladolid. En ese mismo año contrajo matrimonio con Beatriz Barbosa, hija de un importante oficial sevillano, quien le dio un hijo varón, Rodrigo.
Magallanes tenía la convicción de que debía existir un paso al sur de la costa sudamericana para llegar a la India por occidente, paso que ya había buscado sin éxito Juan Díaz de Solís. La posibilidad de encontrar una ruta alternativa para llegar a Oriente a través del océano Atlántico era de vital interés para la monarquía española, ya que la costa africana estaba bajo el control de su principal rival en el comercio de especias, Portugal.
Tras renunciar a la nacionalidad portuguesa, y con el apoyo del astrónomo portugués Ruy de Faleiro y del obispo Fonseca, logró interesar en el proyecto al rey Carlos I, quien puso a su disposición cinco naves: Trinidad, San Antonio, Concepción, Victoria y Santiago, con una tripulación de 270 hombres de distintas razas y nacionalidades. Fue nombrado gobernador de las tierras que pudiera descubrir y se le otorgó la veinteava parte de los eventuales beneficios de la expedición.
La flota zarpó de Sevilla en septiembre de 1519, luego de un fallido intento portugués de sabotear el viaje. Faleiro, víctima de un ataque de locura, se quedó en tierra. El contingente pasó por el archipiélago de las Canarias, siguió viaje hasta la costa del Brasil y dobló luego hacia el sur, donde exploró el estuario del Plata. En la bahía de San Julián, Patagonia, la expedición se estableció para invernar, período en el que se perdieron dos naves, una por accidente y la otra por deserción; además, el marino hubo de sofocar un motín. 
LOS DESCUBRIMIENTOS GEOGRAFICOS DE LOS SIGLOS XV Y XVI.

Corresponde a una serie de exploraciones geográficas realizadas al comienzo de la Edad Moderna, que debido a causas económicas, ideológicas y técnicas impulsaron a los europeos a descubrir rutas marítimas y territorios distantes de su entorno, que fueron llevadas a cabo durante los siglos XV y XVI especialmente por portugueses y españoles.
Las condiciones históricas del
descubrimiento en Europa.
1.1.1-El mundo europeo hacia 1492.
La característica principal del mundo europeo de finales del siglo XV es su heterogeneidad, desde todo punto de vista, originada por una sociedad que está en transición. Si bien la producción es regida por el modo feudal, tanto en la ciudad como en el campo, éste está en una decadencia que en algunos casos es flagrante, sobre todo en las regiones donde han surgido de dentro de él, relaciones capitalistas en su primera fase, la mercantilista.
Ahora bien, las relaciones de servidumbre se han relajado o desaparecido en muchas partes de Europa. La institución de la servidumbre, con sus cargas de tributo en especie y trabajo, ha dado paso a relaciones monetarias, donde el antiguo siervo ad glebam se convierte poco a poco en arrendatario de su señor.
Este proceso se explica por sí mismo si tenemos en cuenta la situación de los principales poseedores de riqueza de aquel tiempo. La diversidad de productos con que el desarrollo del comercio de los mercaderes de las ciudades libres ha inundado a amplias zonas europeas, convierte a los señores feudales en buscadores desesperados de dinero en efectivo, única manera de conservar el nivel de lujo que subía cada vez en más en relación directa con el aumento de las mercancías circulantes.
Los señores, poseedores de la única fuente de riqueza conocida en aquellos tiempos, la tierra, tienden por tanto a convertir las gabelas feudales en sumas cada vez mayores de dinero en efectivo, por lo que surge el fenómeno de acumulación de grandes extensiones de tierra, incluidas las comunales, para su uso, por ejemplo, como terrenos de pasto, siendo éste el caso de los cercados, y aquí, en esta aglutinación, vemos nuevamente la transformación que esta ocurriendo en el campo feudal.
Un fenómeno asociado a esto es la situación de formación de los estados nacionales en el occidente europeo, que culmina en el siglo XV, con la terminación de la conquista de Gales y el fin de la guerra de las Dos Rosas en Inglaterra, la incorporación de el ducado de Bretaña a la corona francesa y la rendición del último reducto de los musulmanes en España, el reino de Granada.
Este fenómeno tiene su basamento en la necesidad de los habitantes de los burgos de una estabilidad a largo plazo en el momento en que las relaciones monetarias están comenzando la creación de un mercado interno nacional. Para cubrir esta necesidad, la burguesía de las ciudades establece una alianza con la monarquía que le permite a ésta tener los recursos necesarios para domeñar la resistencia de los señores y lograr, con la unificación nacional, la estabilidad necesaria. La ciudad libre transfiere las condiciones de su vida al estado libre, al estado-país-reino.
Esto está además condicionado por la acción de la más poderosa institución del Sacro Imperio Romano-Germánico, del Reino de Francia, del Reino de Inglaterra, de las repúblicas y señoríos italianos y por supuesto de los reinos ibéricos, Castilla, Aragón y Portugal. Esta institución, conductora de buena parte de la política europea de la época, que será atacada y debilitada en el siglo subsiguiente, es la Iglesia Católica, con el Papa de Roma a la cabeza.
El papel de la Iglesia durante toda la Edad Media es gigantesco. Querella de las investiduras, predicación de las Cruzadas, creación de las órdenes mendicantes y luego de los tribunales del Santo Oficio, son acciones que dan forma a toda una época.
Este poder está a punto de resquebrajarse en parte el siglo que vendrá, pero el siglo XV ve a la Iglesia Católica llegar a la cima de su gloria terrenal y también de su corrupción. Gracias a la habilidad de sus miles de espías secretos y no secretos como los frailes y curas, la información fluye hacia esta poderosa institución de manera continua, lo que le permite durante mucho tiempo adaptarse fácilmente a las situaciones cambiantes. Así, tenemos como ejemplo la fundación de las llamadas órdenes mendicantes y el ajuste mediante el cual logra adaptarse a la necesidad de una religión más sensible, ya en el siglo XV.
1.1.2-El comercio europeo en los finales del siglo XV.
La Europa del finales del siglo XV es uno de los lugares históricos mejor estudiados. En el final de lo que se llamó Baja Edad Media, existían muchas diferencias entre las diversas zonas o áreas geográficas. Así, el norte y el sur de la Europa continental se distinguían por un activo comercio, en manos en el sur de las poderosas repúblicas de Génova y Venecia, principalmente, y en el norte de la omnipresente Liga Hanseática o Hansa Teutónica, liga de mercaderes con oficinas en prácticamente todas las ciudades septentrionales de Europa, desde Londres en Inglaterra hasta Arcángel en Rusia. Este comercio difería por su carácter y por el contenido de lo traficado.
La Hansa era una institución surgida de la estratificación comercial del norte de Europa, con los núcleos de Flandes-Países Bajos y el norte de Alemania, la fragmentación política del Sacro Imperio Romano-Germánico y la importancia de las ciudades gremiales y comerciales de esta región, así como la necesidad de establecer un frente de lucha contra el bandidaje y la piratería, en muchos casos amparada por los soberanos y señores feudales de los territorios colindantes con las ciudades. Con un rápido crecimiento, la Hansa creó su propia Dieta o Parlamento, el Hansetag, donde a mediados del siglo XIV estaban representadas ochenta y cinco ciudades, e incluso llegó a declarar la guerra a un reino como Dinamarca, guerra de la cual salió victoriosa.
El comercio que realizaban sus mercaderes era de carácter circulatorio en tanto el volumen de mercancías permanecía más o menos estático a lo largo de todo el flujo, aunque se distinguía una tendencia centralista con la importación de materias primas desde los extremos geográficos hacia las ciudades manufactureras de la costa del mar del Norte y, como excepción, la City londinense. Así, de la costa sur de Inglaterra provenían lanas, de la taigá rusa pieles preciosas, madera y pescado de Noruega, paños y vinos de Flandes, manufacturas metálicas y perfumería desde Alemania y granos desde casi todas partes, en una lista por demás extensa.
El comercio meridional, del cual los italianos llevaban la parte mejor, era compartido en definitiva por un abanico de ciudades y estaba en este sentido dividido en el comercio costero o marítimo y el que se realizaba al interior, en un área geográfica por lo menos comparable con la norteña. En el mar dominaban los italianos, con venecianos y genoveses a la cabeza, los aragoneses que habían logrado extender sus dominios hasta el llamado reino de las Dos Sicilias y algún puerto en el sur de Francia como Marsella. En el hinterland la hegemonía se ramificaba a las ciudades del sur de Alemania, con Augsburgo a la cabeza, el norte de Italia, con Florencia, Parma, Turín, Pisa y Milán, el centro francés que radicaba en Lyón y algunos lugares puntuales en el territorio español, con relativo poco desarrollo.
Los venecianos y genoveses se repartían el filón del comercio europeo que rendía las mayores ganancias, esto es, el comercio con el Oriente. Venecia poseía la isla de Creta y la de Chipre en el mar Egeo, así como establecimientos en Crimea y otros puntos del mar Negro, tres barrios de la ciudad de Constantinopla y factorías en todas las principales ciudades del Cercano Oriente, desde Damasco hasta Alejandría. Génova por su parte tenía establecimientos mercantiles de importancia en Gaza en Palestina y en Azov en el mar Negro, el arrabal de Perea en Constantinopla, la isla de Quíos en el mar Egeo y la importante cala de Túnez, en el norte de África.
Gracias a semejante posicionamiento, ellos controlaban la mayor parte del flujo de mercancías que venían desde el Oriente, la India y China principalmente, al tener puntos de contacto con las grandes rutas de transporte de mercancías asiáticas. La seda y porcelana chinas, las alfombras y tejidos persas, el betún del Golfo y sobre todo, las especias, constituían los platos fuertes del banquete mercantil que las reinas del Adriático y el Tirreno le servían al resto de Europa.
Los productos que los italianos intercambiaban en los mercados orientales eran manufacturas en su mayor parte, que provenían de los centros manufactureros que antes mencionamos, las ciudades del interior italiano y el sur de Alemania, región esta última además principal productora de plata en Europa durante toda la Edad Media.
Estas grandes divisiones o demarcaciones comerciales europeas tenían por supuesto contactos a todo lo largo del continente. Así, los productos meridionales y septentrionales se encontraban en las grandes ferias, de las cuales las de Champaña en Francia eran las más famosas, así como los emporios comerciales, Amberes, donde encontramos, ya en el siglo XVI, el primer mercado o bolsa de valores moderno, por ejemplo.
Por otra parte, la situación de muchas áreas europeas, situación creada por el régimen económico feudal que no estaba ni mucho menos en decadencia en todas las regiones por igual, convertía a estas en verdaderos islotes dentro del flujo comercial europeo, lo que estaba también señalado por la situación geográfica e histórico-política. Así, la manufactura de excelentes aceros, heredada por los castellanos de los musulmanes del reino taifa de Toledo, no logra hacerse justicia en el mundo europeo hasta el tiempo de Carlos I de España (V de Alemania), cuando el tratamiento al comercio se comienza a hacer de forma nacional, sobrepasando los aceros toledanos la barrera impuesta por los Pirineos y los mercaderes catalanes y aragoneses.
Hay otros pequeños focos de comercio, como el que se realiza en el mar Cantábrico o golfo de Vizcaya, entre las ciudades de la antigua Aquitania francesa y las del norte de España, o sea, entre Burdeos y Santander, entre La Rochela y San Sebastián. Este comercio, del que también forman parte los portugueses desde Lisboa y Oporto, está más bien ligado a productos alimenticios y de primera necesidad, como los granos, carne salada, metales en bruto, vinos y sal, por supuesto.

ANTECEDENTES

Entre los siglos XII y XIV, después de las Cruzadas, la cristiandad vivió grandes cambios: renacieron las ciudades y el comercio creció, Europa tomó contacto con las tierras próximas de Asia y descubrió sus productos y riqueza, las especias que por ahí llegaban, los perfumes, los tejidos de seda, el papel o las alfombras. Frente a la pobreza europea, Asia tenía mucho que ofrecer, y algunas ciudades comerciales de Italia, como Venecia, Génova, Florencia o Pisa empezaron a prosperar y a aumentar sus flotas.
El europeo, que ignoraba casi todo de Asia, se fue acostumbrando, desde el siglo XII, a productos que llegaba de allí y era cada vez más estimado: las especias.
Éstas servían para condimentar alimentos y hacer más comestibles algunos platos mal conservados. En un recetario de cocina de la época no faltaban pimienta, jengibre, menta, nuez moscada, salvia, perejil, comino, azafrán, clavo o anís. También se utilizaban para fermentar algunas bebidas caseras. Por último, la medicina elaboraba numerosos brebajes con estos productos. A partir del siglo XIII, el comercio de especias estaba ya perfectamente organizado. La mayor parte de ellas, las más selectas y apreciadas, procedían del Extremo Oriente (archipiélago de la Sonda, actual Indonesia). A través de rutas transasiáticas terrestres (de la seda) y marítimas (del Indico), perfectamente organizadas, llegaban las especias al Mediterráneo oriental (Tana, Trebisonda, Constantinopla, Alejandría), donde fueron levantando sus factorías los mercaderes europeos, que las recogían.
para distribuirlas en el mundo cristiano Así fue como las ciudades italianas se introdujeron en el comercio con Oriente y, una vez que lo controlaron, evitaron a toda costa que nadie les hiciese competencia. Incluso, cuando los intereses y monopolios de Génova, Pisa, Florencia, Nápoles, Sicilia, etc., podían amenazarse entre sí, llegaba el enfrentamiento, seguido de la caída de una y el ascenso comercialde otra que se adueñaba de los mercados de la vencida. este dependía de una sola ruta; por esto convenía encontrar un camino nuevo para llegar a la India.






FACTORES ORIGINADORES:

FACTOR POLÍTICO HISTÓRICO: La caída de Constantinopla en poder de los turcos Otomanos, en 1453, y la dominación de Egipto (Alejandría) poco después, interrumpe las rutas comerciales de los mercaderes italianos por el Mar Mediterráneo y el Medio Oriente imposibilitando los contactos entre europeos y asiáticos demostrando la vulnerabilidad del comercio cristiano cuando

FACTOR SOCIO POLÍTICO: La nobleza, fuerte y rica, participó en actividades marítimas sin considerarlas deshonrosas y por sobre todo la participación de la Burguesía. Los reyes hicieron pronto suya la inquietud por el mar: protegieron la construcción naval, apoyaron la creación de astilleros y concedieron fueros y privilegios a las ciudades del litoral, es que no podía ser de otra forma, la imposibilidad de ocupar rutas marítimas por el Mediterráneo, no dejaba otra opción que la de utilizar el Océano Atlántico para tales fines, situación que dejaba en inmejorable ventaja a aquellas naciones ubicadas estratégicamente frente a este Océano como ocurre con España y Portugal. De esta manera, fue creciendo el potencial naval y su utilidad, tanto en la paz como en la guerra.

antes de este gran acontecimiento los europeos pensaban que la tierra era plana y que si se hivan mas lejos del horizonte se hivan a caer en un abismo no sabian de la existencia de america.
y buscaban rutas comercales que pudiar navegar mas rapido.

conclucoines:
este trabajo nos ayudara no dolo en el futuro sino  para conocer nuestros origenes en una forma mas amplia y no solo conformarnos con lo que ya sabemos, por que esto nos ayudo hacer como somos ahora son esto no tendriamos cosas como el internet.

opiniones del equipo:
esta investigacion nos a ayudado a reflexionar sobre nuestros origenes y para poner una conversacion interesante,
bibliografia:
http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20080402130025AANQr1F

http://www.monografias.com/trabajos14/viajes-colon/viajes-colon.shtml.

 http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/magallanes.htm

 http://es.wikipedia.org/wiki/Fernando_de_Magallanes

 libro de historia segundo grado :pagina109 ala 115

creado y posteado por :
Luis Enrique Garrido Lopez
Alonso Jonathan Cesar Montes de oca





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